Domingo 28 de septiembre

El camino de Dios a casa

… este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado… (v. 24).


La escritura de hoy: Lucas 15:11-13, 17-24 Katara Patton  escribe:

Mientras bajaba hacia el estacionamiento, me invadió la ansiedad. Ya había estado en ese mismo lugar y me había perdido. Pero ahora, cuando empecé a caminar hacia la puerta cercana al ascensor, una sensación de calma llenó mi corazón. ¡Conocía el camino! Atravesé la puerta y encontré el conjunto de ascensores que buscaba.

La experiencia de orientarme en el laberinto de aquel estacionamiento me recuerda que perderse puede ayudarnos a encontrar el camino. Como me perdí durante mi primera visita, recordé lo que había fallado y la puerta que conducía a mi destino.

Hay gran alegría en encontrar nuestro camino, algo que descubrió el hijo «perdido» de la parábola de hoy (Lucas 15:24). Cuando volvió en sí (v. 17), el joven descarriado supo cómo volver a casa después de haberse perdido en el mundo. Reconoció todo lo que había dejado atrás y volvió a su casa, donde recibió la «misericordia» de su padre (v. 20). La historia cuenta que el padre se alegró mucho al recibir a su hijo perdido, diciendo: «este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado» (v. 24).

Si estamos perdidos espiritualmente, busquemos el camino conocido a casa que Dios nos ha dado. Él nos señala su luz amorosa y dónde se supone que debemos estar.

Reflexiona y ora

¿Cómo te ha mostrado Dios dónde debes estar? ¿Cómo puedes correr tras su luz?

Dios, ayúdame a salir de la oscuridad de estar perdido y volver a tu luz y amor.

Lunes 29 de septiembre

El poder de resurrección de Cristo

[Je sús] clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió… (vv. 43-44).


La escritura de hoy: Juan 11:38-44 Nancy Gavilanes  escribe:

En enero de 2023, los aficionados al fútbol americano se quedaron atónitos cuando Damar Hamlin se desplomó en el campo tras ejecutar un placaje aparentemente rutinario. El joven sufrió un paro cardíaco súbito, pero fue restablecido por los profesionales médicos mientras estaba en el campo. Sorprendentemente, tres meses después de morir y ser reanimado en el campo, Hamlin pudo volver a jugar al fútbol.

Hamlin ha declarado que está agradecido a Dios y al personal médico por haberle salvado la vida. En Juan 11, Lázaro también tuvo una recuperación notable.

Cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro llevaba cuatro días muerto. Sus hermanas, María y Marta, fueron testigos del poder de Jesús sobre la muerte y de que Él es «la resurrección y la vida» (Juan 11:25). «[Jesús] clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario» (vv. 43-44).

Nosotros también somos ejemplos del poder de resurrección de Cristo. Estábamos muertos en nuestros pecados, pero ahora estamos vivos en Cristo (Romanos 6:1-11). Como creyentes, el mismo Espíritu que resucitó a Jesús vive en nosotros (8:10-11). Cobra ánimo. Aunque todos moriremos físicamente, no es el final de la historia. Se nos promete vida eterna con Jesús.

Reflexiona y ora

¿Cómo te da esperanza el regalo de la vida eterna? ¿Cómo te alienta el poder de resurrección de Jesús?

Dios, gracias por tu poder de resurrección.

Martes 30 de septiembre

Un salto de fe

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe… (v. 8).


La escritura de hoy: Efesios 2:1-10 Marvin Williams  escribe:

Un marinero francés, junto con su gato, navegaba desde Dutch Harbor —un puerto en una isla al sur de Alaska— hasta San Diego, California, cuando su yate fue volcado por una enorme ola. La embarcación se enderezó, pero el marino perdió el timón y los aparejos. Informó de su grave situación a los guardacostas, pidiendo ayuda. Finalmente, los guardacostas se pusieron en contacto con un barco de perforación petrolera cercano que acudió al rescate. Sin embargo, él tuvo que dar un salto de fe literal —con su gato metido bajo la chaqueta— desde su embarcación hasta el buque de rescate.

En Efesios 2, Pablo describe la condición pecaminosa y desesperada de la humanidad: muerta espiritualmente y separada de Dios (v. 1). Además, éramos desobedientes a todo lo que Él desea (v. 2) y depravados, incapaces de hacer nada para merecer la salvación (v. 3). Pero «por gracia», Jesús hizo posible que fuéramos «salvos por medio de la fe»; y esta salvación es un «don de Dios» (v. 8). Si Dios nos guía, el cambio es posible, ¡y nuestra salud espiritual merece el esfuerzo! Marvin Williams

Todos estábamos varados en los mares embravecidos del pecado y la muerte, pero alabado sea Dios porque tenemos un Salvador que hizo posible que saltáramos a sus brazos que nos rescataron por la fe. Solo Cristo puede rescatarnos y ponernos a salvo.

Reflexiona y ora

¿Qué medio de rescate nos ha brindado Jesús? ¿Cómo se relacionan la fe en Él y la salvación que proveyó?

Jesús, tu misericordia y tu gracia me han llevado, por fe, a saltar a tus brazos salvadores.

Miércoles 1 de octubre

Ya no más oscuridad

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz… (v. 2).


La escritura de hoy: oIsaías 9:2-7 Winn Collier  escribe:

El remolcador se hundió a 32 kilómetros de la costa de Nigeria, y once miembros de la tripulación se ahogaron. Pero el cocinero del barco, Harrison Odjegba Okene, encontró una bolsa de aire y esperó. Solo tenía una Coca-Cola como provisión, y dos linternas que se agotaron enseguida. Durante tres terroríficos días, Okene quedó atrapado solo y a oscuras en el fondo del mar. Había empezado a perder la esperanza cuando unos buzos en una misión para recuperar cadáveres lo encontraron acurrucado y temblando en lo profundo del casco.

La imagen de Okene solo en la oscuridad durante sesenta horas es inquietante. Les dijo a los periodistas que todavía sufre pesadillas por la horrible experiencia. Pero ¿puedes imaginar lo que sintió al ver la lámpara del buzo en la oscuridad? Qué euforia, qué esperanza. El profeta Isaías predijo que, cuando viniera el Mesías, todo «el pueblo que andaba en tinieblas» vería «gran luz» (9:2). Con nuestros propios recursos, vivimos «en tierra de sombra de muerte», pero en Jesús, la «luz resplandeció» (v. 2).

Cristo es «la luz del mundo», y en Él, no hay por qué temer, porque tenemos «la luz de la vida» (Juan 8:12). Tal vez nos sintamos atrapados, desesperados, solos o angustiados, pero Dios ilumina la buena noticia: Jesús nos saca de la oscuridad a su luz maravillosa.

Reflexiona y ora

¿Qué oscuridad estás enfrentando? ¿Cómo necesitas que Jesús sea tu luz y te saque de esa situación?

Dios, ilumina mi vida.

Jueves 2 de octubre

Mantenerse enseñable en Dios

Da instrucción al sabio, y será aún más sabio… (v. 9 LBLA).


La escritura de hoy: oProverbios 9:1-6, 13-18 Karen Pimpo  escribe:

Cuando Kat supo de su embarazo, abandonó la escuela secundaria para cuidar a su hija. Quince años después, era una esforzada madre de tres hijos que soñaba con convertirse en esteticista profesional. Con humildad y tenacidad, volvió a estudiar en un programa gratuito de desarrollo educacional. Aunque fue humillante volver a la escuela después de tanto tiempo, Kat dijo: «¡Este programa cambió mi vida! Mi profesora fue increíble y me alentó mucho».

Permanecer enseñable puede ser una de las cosas más difíciles. La Biblia habla de tener un corazón enseñable y abierto a la sabiduría de Dios. Proverbios describe poéticamente a dos mujeres —sabiduría e insensata— que llaman a los que pasan (Proverbios 9:1-6, 13-18). El que escucha a la sabiduría recibe bien la corrección. «Aumentará su saber» y será más sabio (v. 9). Suele andar «por el camino de la inteligencia» (v. 6). Su obediencia lo lleva a una vida plena (v. 11). Por el contrario, el que escucha a la insensata aborrece la corrección. Insulta a quien trata de instruirlo (vv. 7-8).

La humildad viene del temor a Dios: reconocer que Él es el «Santísimo» y no nosotros (v. 10). No es fácil mantenerse enseñable, pero también nos permite admitir que no sabemos todo y que seguimos necesitando ayuda. La sabiduría nos llama. ¿Cómo responderemos?

Reflexiona y ora

¿Cuál es tu reacción natural ante la crítica? ¿Cómo una respuesta humilde lleva al crecimiento y la victoria?

Padre, confío en tus caminos.

Viernes 3 de octubre

Representar a Jesús

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros… (v. 20).


La escritura de hoy: o2 Corintios 5:9-10, 14-20 Xochitl Dixon  escribe:

El primer día de un campamento donde Alan enseña habilidades emprendedoras a los adolescentes, un alumno le dijo: «Eres cristiano, ¿verdad? Me doy cuenta». Antes de que Alan dijera que era cristiano o usara sus calcetines y corbatas favoritos decorados con símbolos cristianos, el adolescente dijo que veía a Jesús a través de sus palabras, acciones y actitud. Hablaron sobre cómo podrían representar mejor a Jesús dondequiera que fueran.

Decir que somos creyentes en Cristo y vestir ropa con mensajes cristianos es bueno. Pero la Biblia enseña que nuestra manera de vivir y amar al compartir el evangelio es lo que realmente identifica a los seguidores de Jesús. El apóstol Pablo y los demás creyentes corintios eran impulsados a agradar a Dios, viviendo con una perspectiva eterna mientras les hablaban a otros de Él (2 Corintios 5:9-14).

Cuando estamos consagrados a vivir para Cristo en lugar de para nosotros, el Espíritu Santo cambia nuestra perspectiva, carácter, prioridades e interacción con los demás (vv. 15-17). El propósito de la nueva vida en Jesús es representarlo, «como si Dios rogase por medio de nosotros» (v. 20).

Por el poder del Espíritu, tenemos el gozo y la responsabilidad de representar a Cristo dondequiera que vayamos.

Reflexiona y ora

¿Cómo te han mostrado otros a Jesús mediante su forma de vivir? ¿Cómo la obra transformadora de Dios te ha hecho un mejor embajador de Cristo?

Jesús, transformador de vidas, cámbiame para poder representarte donde me envíes.

Sábado 4 de octubre

Un Salvador migrante

… dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto… (v. 13).


La escritura de hoy: oMateo 2:13-15 Matt Lucas  escribe:

En 1947, al disolverse el Imperio Británico de la India, más de quince millones de personas migraron por motivos religiosos. La crisis se agravó por las inundaciones monzónicas y la propagación de enfermedades, y más de un millón de refugiados murieron.

A lo largo de la historia, muchos han migrado en busca de libertad, seguridad o una vida mejor. El impulso de trasladarse está arraigado en la experiencia humana. El ejemplo más famoso en las Escrituras es el éxodo de los hebreos a la tierra prometida. La migración tampoco fue algo raro para Jesús. De bebé, sus padres huyeron a Egipto para protegerlo del asesino Herodes. Es irónico que, así como los israelitas huyeron a la tierra prometida (Éxodo 3:17) para escapar de un rey que mataba varones pequeños (1:16), a José se le dijo que llevara a Jesús «y a su madre, y [huyera] a Egipto» para escapar de un tirano que hizo lo mismo (Mateo 2:13; ver vv. 16-18).

Mateo nos dice que ese viaje fue para cumplir la profecía de Oseas 11:1: «De Egipto llamé a mi Hijo» (Mateo 2:15), pero es también un recordatorio de que Cristo entiende la experiencia humana (Hebreos 4:15). Tenemos un Salvador que ha atravesado el mismo tipo de pruebas y dificultades que nosotros. Podemos buscarlo en esas situaciones. Él oye e intercede a nuestro favor (Hebreos 4:14-16).

Reflexiona y ora

¿Cómo te han impactado personalmente las migraciones? ¿Cómo la historia de Jesús podría alentar a quienes han tenido que huir por libertad y seguridad?

Padre, protege a los obligados a migrar.

Domingo 5 de octubre

Empatía en el dolor

Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo (Gálatas 6:2).


La escritura de hoy: o1 Corintios 12:21-26 Elisa Morgan  escribe:

Cuando me lesioné el dedo anular, me dolió durante meses antes de recuperarse. Mientras hacía los ejercicios prescritos, el dedo meñique comenzó a dolerme, así que consulté a mi médico. «Dolor empático», dijo él. Una ramificación entre los nervios de ambos dedos causa dependencia entre ellos. Si un dedo duele, el otro duele por empatía.

Pablo usa el cuerpo humano para ilustrar la singularidad y la unidad del pueblo de Dios. En 1 Corintios 12:21-26, reafirma el valor de cada miembro individual para el funcionamiento saludable del conjunto. Luego resalta la unidad que se logra al conectarse unos con otros: «si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él» (v. 26). Esta interconexión de la iglesia se refleja en estos versículos: «llorad con los que lloran» y «sobrellevad los unos las cargas de los otros» (Romanos 12:15; Gálatas 6:2).

Hoy en día, cuando extiendo la mano para saludar a alguien o agarro una cuchara para cocinar, siento la tirantez entre mis dedos anular y meñique. Las diversas partes de nuestros cuerpos físicos trabajan juntas para expresar dolor y para fortalecerse mutuamente a fin de sanarse. Y Dios revela nuestra necesidad de vincularnos unos con otros en su cuerpo espiritual, la Iglesia, mediante el dolor empático.

Reflexiona y ora

¿Cómo te invita Dios a sufrir con otra persona para que ambos se fortalezcan? ¿Cómo han sufrido otros contigo?

Dios, que esté dispuesto a sufrir con otros, y ser así fortalecidos todos.